Elecciones 2021: volver al pasado

Elecciones 2021: volver al pasado

Ante la inminencia de las elecciones de junio próximo, hay que recordar un hecho simple y contundente: el voto es eminentemente emocional, está demostrado con creces.

Así pues, hagamos un ejercicio de imaginación. Estamos a 6 de junio de 2021, se han desplegado más de 160 mil casillas a lo largo del país para que cerca de 95 millones de mexicanos voten al nuevo Congreso federal y 15 gobernadores.

Lee: Sobre la destrucción de instituciones

Para el presidente se trata de un referendo sobre su gestión -justo como le sirve en su discurso que divide entre buenos y malos-, mientras que para la oposición es la oportunidad de recuperar los contrapesos a un gobierno todopoderoso.

Llegan los ciudadanos a las casillas y, en la soledad del voto libre y secreto, deciden. De nuevo, si el componente principal del voto es emocional, ¿qué van a decidir, por qué van a votar los mexicanos?

La decisión en la casilla: ¿por qué van a votar?

¿Votarán por la continuidad de los programas sociales, el fortalecimiento de las políticas gubernamentales de austeridad, por la viabilidad de los proyectos transexenales de Dos Bocas y Santa Lucía?

¿Apoyarán por el presidente que sí trabaja, que todos los días nos dice cómo va el país, que cerró Los Pinos, que -por lo menos en el discurso- empodera a los más débiles?

¿Verán en Morena la vía de construir un proyecto nacional, a pesar de los abundantes ejemplos de manejos irregulares de dinero y recursos por muchos de sus funcionarios de gobierno, legisladores y militantes?

¿Optarán por una oposición reaccionaria, que pretende aglutinarse en torno a agendas indefinidas, con liderazgos todavía difusos?

¿Se inclinarán por aquella oposición que prometa a toda costa sacar a López Obrador de la Presidencia?

¿Votarán por la oposición que se muestre como alternativa constructiva frente a un gobierno que construye mensajes para acaparar todo el espacio público?

La propuesta política que pretenda ser una opción viable en las elecciones del próximo año tiene que partir del momento previo al cruce de la boleta: ¿qué va a mover al votante a tachar el papel en un sentido u otro?

La respuesta a esta pregunta es crucial, pero lo es más hacer el ejercicio de reversa: ¿con qué mensajes, propuestas y motivaciones habrá de llegar el votante a la soledad de la casilla?

Las elecciones 2021 y votar por el pasado

El país atraviesa un momento histórico de definiciones. Mientras el presidente busca pasar a la historia para codearse con los Hidalgo, Morelos, Cárdenas y Juárez, la oposición juega el mismo juego: busca en el pasado lo que no logró para presentarse como la alternativa a la megalomanía de López Obrador.

Y ni una cosa ni otra. El presidente está dejando un legado de inseguridad, crisis y muerte, en buena medida por su terquedad y alejamiento de la realidad.

La oposición, mientras tanto, apuesta a que los electores hartos corran a sus brazos sin más, cansados de los errores de López Obrador.

El juego democrático orilla al votante a decantarse por alguna opción electoral, es la regla. Sin embargo hoy el dilema está entre convalidar un régimen autocrático o a una oposición que no ha reconocido públicamente lo que hizo mal en el pasado desde el poder, que lo logra reconstruirse.

Los mexicanos requerimos repensar México. ¿Qué visión de país tenemos? ¿Qué nos une, a partir de qué podemos construirnos un espacio común en el que quepamos todos?

Y temo que eso no está a discusión en la elección del próximo año ante la urgencia de ambos lados de apurar sus objetivos y proyectos.

En ambos casos, el dilema del votante en las elecciones de 2021 será volver al pasado. Quizá la pregunta que hay que hacer es a qué pasado queremos volver. ¿O es que hay alternativa?

Sígueme en Twitter.

Comentarios